“Aquí no pasa nada increíble. Sólo lo de siempre”. Aunque lo de siempre sea feroz. Aunque lo increíble sea la propia vida, con su dolor y su impotencia. Con su ignorancia y su esperanza. Nada nuevo, retiario, tú eso lo deberías saber.

A veces nos dejamos llevar, pese a nuestra irritación y nuestra resistencia, de una histeria sentimental; caemos en el paroxismo, en la exaltación extrema. Y nos enamoramos de alguien o de algo; de un poema, de un gesto, de una voz, de unos ojos aislados... mismamente de una escultura... de un olor que relacionamos con algo remoto... quizá sólo buscamos una querencia, aquel hueco de infancia en el que los recuerdos no son lo suficientemente nítidos.

Ya sabemos, gladiador, que ni siquiera es fiable nuestra propia memoria...

viernes, 30 de septiembre de 2011

ACTUALIDAD

Este texto me sugiere esta musica...

 A C T U A L I D A D




Alessandro Scarlatti
 "Totus Amores Languens"

Hoy, a 30 de septiembre de 2011,
el azar, vía multimedia, me muestra el mundo.





Prensa de hoy, miscelánea:

-Una actriz tiene que ser escoltada en un avión por besar a otra chica

-Muere el poeta valenciano Salvador Iborra apuñalado en una pelea en Barcelona

-El rey de Arabia Saudí revoca los latigazos a la mujer condenada por conducir

-Una madre mata a sus dos hijos ahogándoles en el domicilio familiar en Jaén

-El cómic "Tintín en el Congo" se enfrenta a un juicio por racismo en Bélgica

-El agresor de la mujer embarazada es un indigente con antecedentes por malos tratos

-Eugenia Martínez de Irujo juega a ser top model

-El parlamento canadiense retoca el escote demasiado sexy de una política

-España quedará lejos del objetivo

-Creado el primer "videojuego" para practicar Fecundación In Vitro

-Un juez impide que una represa expulse a 50.000 indígenas del Amazonas

-Michelle Obama, de compras en el supermercado









Beato sillón

¡Beato sillón! La casa
corrobora su presencia
con la vaga intermitencia
de su invocación en masa
a la memoria. No pasa
nada. Los ojos no ven,
saben.
El mundo está bien
hecho. El instante lo exalta
a marea, de tan alta,
de tan alta, sin vaivén.
J.Guillén

Ay, don Jorge, don Jorge,
tanto buscar la poesía pura...
y la cagó.




Enlaces de todas los titulares recogidos. Si pinchas se cortará el lamento de  Scalatti, puedes esperar a que termine si alguna de ellas te ha interesado; no busques la de la mujer de la foto y su pequeño hijo cadáver: no es noticia.

Una actriz tiene que ser escoltada en un avión por besar a otra chica
Muere el poeta valenciano Salvador Iborra apuñalado en una pelea en Barcelona
El Rey de Arabia Saudí revoca los latigazos a la mujer condenada por conducir
Una madre mata a sus dos hijos ahogándoles en el domicilio familiar en Jaén
El cómic 'Tintín en el Congo' se enfrenta a un juicio por racismo en Bélgica
El agresor de la mujer embarazada es un indigente con antecedentes por malos tratos
Eugenia Martínez de Irujo juega a ser top model
El Parlamento canadiense retoca el escote demasiado sexy de una política
España quedará lejos del objetivo
Creado el primer 'videojuego' para practicar Fecundación In Vitro
Un juez impide que una represa expulse a 50.000 indígenas del Amazonas
Michelle Obama, de compras en el supermercado


martes, 20 de septiembre de 2011

" De cómo el mulo se aunó a Don Román en la muerte y en la Vida Eterna." Fragmento perteneciente a "Juliana Mattei"


Esta es la música que me sugiere este texto.


José Menese
Tientos
"Le pido a mi Dios y lo llamo" 






"De cómo el mulo se aunó a Don Román en la muerte y en la Vida Eterna" 





Ocurrió que Juan Manuel, apodado “El pelao” compró un mulo, que se había quedado ciego y no servía en el campo, para carne. Tenía tratos con cierto matarife, que vendía en salmuera el mulo por caballo y como caballo lo cobraba. Pero al poco rato de marcha el animal, que desconocía el camino, se salió de la vereda y vino a caerse por un pequeño terraplén. Debió partirse el espinazo pues quedó inmóvil de los remos. 

“El Pelao”, que era mezquino hasta la náusea, montó en cólera al ver que la miserable ganancia se pudriría al solano en aquella zanja y escupiendo blasfemias comenzó a apalear al pobre inválido. Acertaron a pasar por allí los mozalbetes del pueblo, que se desperdigaban hacia sus casas y se contagiaron de la saña de Juan Manuel, con lo que cada cual comenzó a dar rienda suelta a su barbarie, el uno tirándole piedras, los otros azotándolo con improvisadas vardascas. Entre los chavales se encontraba Damián, el hijo del también Damián, dueño del mulo hasta aquella misma mañana. Bien por mayor sensibilidad o porque desde chico se había criado compartiendo con él las moscas y muchas veces se había ahorrado fatigas a su lomo, el chiquillo quiso evitar aquel festín de brutalidad, primero increpando, luego luchando a brazo partido, y por último interponiéndose entre el desventurado cuadrúpedo y la paroxística chusmilla. En seguida lo descalabraron y echó a correr llorando, tapándose la brecha con una mano. 

A don Román, que departía con las señoras camareras de la Hermandad del Santo Entierro, advertido por lo escandaloso de la sangre y por las explicaciones entrecortadas del niño, le faltó tiempo para arremangarse la sotana y encaminarse hasta el lugar con las formidables zancadas que le permitían sus largas piernas. 

Fotografía de M. Cascales

Al poco, con los aspavientos de las mujeres que comenzaron a difundir lo que se erigió como verdadero acontecimiento, un enjambre de criaturas siguió sus pasos hasta llegar al lugar del suceso.
Don Román, congestionado por la agitada caminata y la rabia, arrebató una cañilla a uno de los zangolotinos y comenzó a azotar traseros a diestro y siniestro, hasta reprender a “El Pelao”, que cegado de ira se encaró con el cura. Tuvieron una agria discusión, mientras don Román, con la fuerza de su robusto brazo, asía por la muñeca al otro, que bajo la presión hacía oscilar el garrote.
-¡Me cago yo en los curas del carajo que se salen de sus rezos y sus asuntos, que el mulo es mío y hago con él lo que me pete! ¡Y ojo... porque no me refrenan a mí los hábitos, por menos que debajo de ellos no se encuentren dos cojones!
-Donde no se encuentran es pegados a tu culo, porque hay que ser muy cabrón, muy bajuno y muy cobarde para dar de palos a un animal quebrado.
Sopesaría, el tal Juan Manuel, que no era apropiado calentar en demasía al cura, que ya hablaba de un cabrón y dos cojones hasta en presencia de las cofrades, 
y que si se terciaba una tanda de puñetazos él iba a salir malparado, así que aflojando la mano y dejando caer el palo al suelo le escupió con desdén:
-Usted al Santo Entierro, pater, que es lo suyo.
-Y al Santo Entierro vengo, hijodeputa, que en este mulo hay más Dios que en ti lo ha habido nunca.
Con aquellas palabras, Román Sancho Fernández, acababa de firmar su propia sentencia.
El hecho dio que hablar durante semanas y semanas no sólo a todo el pueblo, sino a los de todas las pedanías cercanas.
En algunos cafetines el cura le partió el bastón al pobre gañán en la cabeza. En otros el mulo, tras la bendición del cura, milagrosamente, se enderezó. Al cura se le soltó la lengua y se cagó en la Virgen. El cura, no tuvo mejor cosa que hacer que darle una pedrada a un chavea. El cura hizo escarnio público de un bracero porque compró un mulo cojo. Todo el pueblo se fue con el cura a sacar a un caballo de una acequia porque el niño de los Gómez-Tapia iba a dar una recompensa a quién lo hiciera. El cura repartió la recompensa entre los parroquianos. El cura se llevó la recompensa y se fue a la capital, Dios sabe a gastárselo en qué.
Porque Don Román sí fue a la capital; llamado por el Señor Obispo.
Nada quiso saber Su Ilustrísima de caballos, acequias, gañanes ni brechas. 

Lo que al obispo le alarmó, por lo que pidió explicaciones fue por: “Qué disparate es eso de mezclar el Santo Entierro con un mulo. Y qué es eso de que en el mulo más habita Dios que en un cristiano”.

Paréceme que en el cielo hay corderos, que con su banderín y su escudo representan al Santísimo
y que además son bien amados de la Divina Pastora,
y que San Roque habrá obtenido salvoconducto para su perro. 

¿No acompaña el león a San Marcos, 


el toro a Lucas 
 
y la rapaz a Juan?


¿no es hablar de Jonás y hablar de la ballena? 
Brueghel el Viejo

¿y no es mayor extravagancia que un dragón con alas y escamas escolte a San Jorge?


Don Román, que detestaba los remilgos... ¿tendrá su bestia celestial en aquel desgraciado mulo?

 A la postre ambos vinieron a morir en una cuneta de la misma vereda.



 Salió el padre Sancho del Palacio Episcopal cabizbajo y desolado. 



Con la cerviz gacha, humillada por la coroza del hereje. Pecando de malos pensamientos, por no haberle roto la boca al rufián con su puño y al obispo con sus razones. 

Y, puesto que en la capital estaba, pecó además de soledad y fe endeble, al despojarse de sus vestiduras y entrar en una tabernucha de barrio

para dar cuenta de sus muchas dudas y desengaños a tres jarras de tintorro, a palo seco. 
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