“Aquí no pasa nada increíble. Sólo lo de siempre”. Aunque lo de siempre sea feroz. Aunque lo increíble sea la propia vida, con su dolor y su impotencia. Con su ignorancia y su esperanza. Nada nuevo, retiario, tú eso lo deberías saber.

A veces nos dejamos llevar, pese a nuestra irritación y nuestra resistencia, de una histeria sentimental; caemos en el paroxismo, en la exaltación extrema. Y nos enamoramos de alguien o de algo; de un poema, de un gesto, de una voz, de unos ojos aislados... mismamente de una escultura... de un olor que relacionamos con algo remoto... quizá sólo buscamos una querencia, aquel hueco de infancia en el que los recuerdos no son lo suficientemente nítidos.

Ya sabemos, gladiador, que ni siquiera es fiable nuestra propia memoria...

sábado, 11 de mayo de 2013

Yo quiero ser un Houyhnhnm...


La sociedad de los Houyhnhnms

  En Los Viajes de Gulliver se hace un recorrido por distintas posibilidades de sociedad. Dentro de ellas, el país de los Houyhnhnms representa el orden más elevado, y no ya porque tengan la ciencia más desarrollada, sino porque desconocen cualquier defecto que provenga de los vicios, siendo en todos sus aspectos un dechado de virtud. De cierta manera, se trata -aunque los Houyhnhnms sean caballos- de la utopía axiológica y moral de Jonathan Swift. Pero, además de una utopía, el país de los Houyhnhnms es la sátira más mordaz que pudo escribir el autor, toda vez que en él tiene lugar una inversión de los órdenes tradicionales de la naturaleza: los animales inferiores -en este caso los caballos-, pasan a ser la clase dominante, mientras que el hombre -llamado despectivamente yahoo-, es reducido a un clan salvaje y sucio, con mínimas señales de entendimiento. 

    Es así que, como no ocurre en ningún otro sitio de los países que visita, Gulliver quedará prendado, poco a poco, de los Houyhnhnms, hasta llegar a ese punto definitivo, al cierre de su relato, en el que declara abiertamente la ignominia que siente al llamase a sí mismo humano. Su vida junto a estos sofisticados caballos le revela todos sus deseos para la humanidad: respeto, justicia, prudencia, destreza; no hay en su vida lugar para los más corrientes vicios que conoció en Europa: la corrupción, la hipocresía, la mentira, o la traición. 

   Considerado por los Houyhnhnms como un yahoo, apenas diferenciable por su manejo de lenguaje y algunos matices de razón, Gulliver enfrenta una situación trágica: conocer de primera mano los más exaltados valores a los que podría aspirar cualquier hombre, pero estar condenado, por su propia naturaleza, a no poder alcanzarlos. Le costará mucho comprender la simplicidad del comportamiento de los Houyhnhnms, que por su misma perfección rebasa cualquier entendimiento: entre ellos no hay palabra para designar mentira, o injusticia, tampoco experiencias de guerra o castigo; todos actúan bajo normas sencillas de sentido común que jamás se han cuestionado. 

  El discurso de Gulliver frente a su protector en el país de los Houyhnhnms, le muestra a este último conductas insospechadas, difíciles de comprender, después de las cuales sentenciará: “tal vez la razón a la que puedan apelar los hombres sirve únicamente para acrecentar más sus vicios y brutalidad”. Swift quiere mostrarnos cómo, en contraste con el reino de los Houyhnhnms, para quienes la razón funciona a guisa de virtud, en nuestro mundo, sólo sirve para proveernos de más y peores dificultades. Así, nos lo cuenta Gulliver:
  “…nos consideraba como una especie de animales a quienes, por algún accidente que no conseguía conjeturar, había sido concedida una minúscula parte de razón, inútil para nosotros, salvo en el sentido de agravar con su ayuda nuestras corrupciones y adquirir otras nuevas que la naturaleza no nos había dado; que nos privábamos nosotros mismos de las pocas capacidades que poseíamos, habiendo sido muy diestros en multiplicar nuestras naturales faltas y pareciendo pasar todas nuestras vidas en vanos esfuerzos por substituirlas por las inventadas por nosotros” (Págs. 165-166) 

  Como puede seguirse de lo anterior, el debate principal en este viaje de Gulliver, se centra en la razón, y en su contraste con esa animalidad que parece ser su otra cara. Ver a sus congéneres, o sea, a los yahoos esclavizados en el país de los Houyhnhnms, pero saber su condición como un destino merecido, será tanto como sentirse él mismo presa de su naturaleza, en la que razón y salvajismo luchan fuertemente sin conseguir superarse o, en el mejor de los casos, logrando un sincretismo vergonzoso. La crítica puntual es la siguiente: la razón no debe convertirse en un punto problemático, ni en una experiencia relativa; como sucede con los Houyhnhnms, debe tratarse de una cuestión “que impresiona por su convicción inmediata”, por la fuerza de su argumento. No cabe aquí espacio para la opinión, para las interpretaciones encontradas, o las divergencias; la razón es una universalidad totalizadora, una lucidez que termina con cualquier zona oscura o controversial, y de la que sólo puede devenir un comportamiento virtuoso. De este modo, ninguna biblioteca europea, ningún tratado exhaustivo sobre la filosofía, ninguna retórica, será capaz nunca de alcanzar la contundencia de la razón, al modo en que la percibe Gulliver en los Houyhnhnms: su organización social, clara y perfectamente adaptada; su justicia, que responde a elementales criterios de igualdad y co-responsabilidad; su división por jerarquías que nada tienen que ver con derechos divinos, sino con una base elemental de aptitudes; su sencillez a la hora del trato entre sí, que no permite faltas de nobleza o envidias. Cada aspecto converge para la declaración final de Gulliver: “La naturaleza se satisface con poco, y la necesidad es la madre de la invención”. 

    Los Viajes de Gulliver es una de las sátiras más pesimistas jamás escrita en literatura. Swift la proveyó de los dos elementos que convierten una novela en obra maestra: una historia memorable, y la capacidad de criticar sin miramientos los problemas de la época.
Por Alejandro Jiménez-








    Los Houyhnhnms llevan una vida organizada, apacible. Al no conocer la mentira ni el engaño, la relación entre ellos es más honesta y beneficiosa. “Entre ellos no hay gobierno, ni guerras, ni leyes, ni crímenes, ni mentiras, ni castigos”. No se apegan a lo material, no llegan a involucrarse emocionalmente con sus parientes y amigos como lo hacen los humanos, por lo que la muerte de uno de ellos es algo que asumen naturalmente, no conlleva grandes penas.







2 comentarios:

  1. Quizás, al margen de la magnífica crítica social de la obra de Swift, existió esa sociedad de caballos tan mitificada y buscada por los hombres en la antigüedad: los unicornios.

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  2. Sea como fuere, de ellos emana una nobleza que pocas veces alcanzamos los pobres humanos...

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